“Ñuble requiere su propia hoja de ruta en la que se defina qué queremos hacer”

Fecha de publicación: Viernes 8, septiembre, 2017
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Nació en Renaico, pero su vida familiar, profesional y académica está ligada a la nueva capital regional desde el año 1981. Julia Fawaz Yissi, socióloga y académica del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Bío-Bío, inició su labor docente en el desaparecido Instituto Profesional de Chillán (Iproch) mientras trabaja en el Departamento de Acción Rural del Obispado de Chillán. Luego de asumir como jefa provincial de Serplac en 1991, optó por integrarse a tiempo completo a la universidad, donde ha profundizado su investigación por la familia y la mujer campesina. Como parte del equipo que elaboró la Estrategia de Desarrollo Regional (2015-2030) del Biobío, hoy analiza a la nueva región a través de una revisión de los hitos que han marcado a esta tierra y su gente.

Su labor en el Departamento de Acción Rural del Obispado de Chillán, en los años 80 ¿le ayudó a definir su línea de investigación?

Me sirvió bastante, aunque ingresé a la universidad a estudiar el tema de la educación, pero finalmente volvía a los estudios rurales. Y en realidad donde tenía más experiencia, por lo que empecé a presentar proyectos Fondecyt que me adjudiqué. Esa es mi área principal.

Desde el momento que usted empezó a estudiar el mundo rural de Ñuble ¿cuáles son los principales cambios que visualiza?

De partida el mundo rural ya no es lo que se pensaba antes: un sector atrasado y resistente a los cambios. Con solo salir al campo uno se da cuenta que ha cambiado mucho. Hay una tecnologización tremenda de la actividad agrícola y de los cambios productivos en el uso de los suelos, tal como lo reflejan los censos agropecuarios entre 1997 y 2007. Los cultivos anuales bajaron su superficie, mientras que han aumentado los cultivos hortofrutícolas además de arándanos, avellano europeo y berries.

¿Esto es producto del sistema económico impuesto por el gobierno militar o son producto de los cambios de la sociedad global?

Creo que de ambas, pero el cambio climático también ha influido. Muchos de estos cultivos no podían hacerse en estas regiones y por otro lado, hay una disminución de la población ocupada en la agricultura, especialmente de los hombres, en parte por esta tecnologización que resta mano de obra, tal como se ha visto en el cultivo de la remolacha. Sin embargo, las mujeres aumentan su ocupación en el trabajo remunerado, tanto de manera asalariada como independiente, tanto en la ciudad como en el campo. Eso tiene bastante implicancia en el funcionamiento de la familia.

En el caso de las mujeres ¿la educación fue un factor en el mejoramiento?

La educación es importante. Las mujeres más jóvenes y con mayor educación prefieren los trabajos asalariados bajo contrato, mientras que las mujeres de menor educación y más adultas se incorporan más al trabajo de microemprendimiento e independientes, y es natural que sea así. Muchas mujeres mayores no tienen la posibilidad de movilizarse, ni los conocimientos. Ahora si uno analiza la educación de los hombres versus mujeres, no hay diferencias significativas, sin embargo, ellas ganan menos en cualquier tipo de trabajo que realicen, ya sea asalariada o por cuenta propia (…) En el caso de las mujeres rurales, también ganan menos. Ellas entran y salen del mercado laboral con mucha facilidad y son bien “multiactivas”.

A su juicio ¿qué otros factores inciden en esta brecha salarial en contra la mujer?

De partida hay temas culturales que de repente influyen de parte de empleadores y de las mismas mujeres. A las mujeres, en especial a las rurales, les ha costado esta decisión de incorporarse al trabajo y hasta hace pocos años existía un mito de lo que iba a pasar (…) El principal motivo para ganar más es aportar a su familia y a la educación de sus hijos para que sean más que sus padres

¿La propuesta del Ministerio de la Mujer y Género para generar una política salarial igualitaria ayudará o se requiere un cambio cultural mayor?

Mientras llega ese cambio cultural, que demanda más tiempo, creo que es importante que haya políticas que tengan por objetivo nivelar. Las políticas son para lograr un cambio y no solamente por cumplir.

¿Cómo visualiza a la nueva región de Ñuble?

Tenemos hartos desafíos. Si lo comparamos con Concepción, Ñuble tiene una diversidad productiva mucho menor, la calidad del empleo no es tan alta y el promedio de ingresos también muestra brechas y diferencias con otros sectores. El hecho que se trasforme en región sigue planteando desafíos, pero ahora hay que centrarse en las oportunidades. Van a llegar muchos empleos nuevos de carácter público y un acercamiento de la política pública a los ciudadanos por ser una región más pequeña. Desde el punto de vista sociológico, si pudiéramos hacer un seguimiento de todos los procesos, un antes y un después, generaríamos información a nivel de desagregación que se requiere a nivel de comunas y provincias.

Y con el INE instalado acá también cambiaría.

Por supuesto. Con la Casen se tomarán muestras que nos permitan profundizar una serie de estudios y bases de datos.

¿Esos datos servirán de insumo para el nuevo Centro de Estudios de Ñuble?

Este centro es una idea muy antigua, de unos 8 a 10 años. Primero lo pensamos como centro de estudio rural; luego local y rural; y finalmente, si va a estar acá, pensamos que será de Ñuble y que genere pensamiento importante para el desarrollo local, pero que también podamos traer experiencia de otros contextos. (…) Hay problemas que trascienden a Ñuble, porque tenemos situaciones bien parecidas a Maule y Biobío y eso consideramos que tiene que quedar visto en una estrategia regional de desarrollo.

Como la que necesita Ñuble…

Formé parte de los 16 académicos (de la UBB) que formamos el Comité Asesor académico de la Estrategia Desarrollo Regional (ERD) 2015-2030. Allí discutimos este tema de cómo hacer una estrategia con o sin Ñuble, pero dejando establecido que ésta estaba en proceso de regionalización. Lo bueno de la actual estrategia, a diferencia de las del pasado, es que fue más participativa y fijó parámetros de seguimiento a través de una unidad (a cargo de la Universidad de Concepción) para verificar los avances de la ERD. Creo que Ñuble también requerirá esa misma hoja de ruta en la que se defina qué, cómo y cuándo queremos hacer.

¿A su juicio eso debería ser tarea de la delegada presidencial o del futuro intendente?

No lo sé, pero debe ser lo antes posible. Junto con instalar la región y los servicios públicos, pueden ser actividades que se vayan realizando en forma paralela estableciendo estas líneas estratégicas que están asociados a proyectos importantes como ocurre en la nueva región de Ñuble.

Fuente: Diario Crónica de Chillán, martes 5 de septiembre de 2017. Pág. 4.

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